Todas nuestras estufas y calefactores son de combustión cerrada, es decir el fuego arde a puerta cerrada y queman los gases que libera la leña (doble combustión), por ello no contamina y son mucho más eficientes. Esto optimiza en un 100% más el poder calórico frente a una estufa tradicional abierta, que sólo ofrece un 20% de calor por radiación en su entorno y el 80% restante se va por la chimenea.

El sistema de combustión cerrada garantiza la total seguridad en lo referente a chispas o caídas de troncos fuera de la estufa, evitando incendios o quemas de alfombras, pisos o moquets.

Su óptima combustión hace que los residuos de cenizas sean mucho menores que en las estufas tradicionales (abiertas) y el consumo de leña (eucaliptos seco en rolos o astillas) es de cuatro kilos y medio por hora, con una autonomía de cuatro, seis o doce horas según los modelos, tamaño y manejo.

Por último, es importante destacar porqué estos calefactores, de combustión cerrada, han sustituido en casi todo el mundo a las estufas tradicionales abiertas. No sólo por las ventajas de limpieza, eficiencia, ahorro y seguridad ya mencionados, sino también porque su puerta de cristal vitrocerámico además de permitir ver el fuego y evitar humos y chispas, impide que el aire caliente, por diferencia de densidad, provoque una corriente de aire como en las estufas abiertas tradicionales, que obliga la entrada de aire frío del exterior, dentro de la vivienda, por las puertas y ventanas no herméticas.

Esta corriente de aire hace que una estufa abierta tradicional tenga a nivel de toda la vivienda un rendimiento negativo entre (menos) 15 y (menos) 20%, lo que la hace mucho menos eficiente, segura e higiénica que las estufas o calefactores de combustión cerrada, que en Inotal S.A. fuimos los primeros en introducir en el Uruguay hace 20 años y que hoy ofrecemos con la mayor calidad del mercado mundial y el mejor respaldo técnico.

Dr. Miguel Ángel Piñeyro
Director de Inotal S.A.